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Como conversamos en entradas pasadas; este 2020 sí que nos ha sorprendido. Ahora con el temible COVID-19; un virus que ha venido para quedarse y que nos ha obligado a replantearnos la manera de vivir… Queramos o no.

Esta entrada para nada es con fines populistas, políticos ni mucho menos biomédicos; creo que más bien es una invitación a reflexionar sobre la situación y sumarles más a las diversas conversaciones que surgen en torno a la pandemia y como nos impacta como personas y sociedad y, aún más detalladamente, como sociedad educativa Rochavi… En otras palabras, complejizar la ya compleja situación. Y no lo digo como para no encontrarle solución; justamente la complejidad, considero, nos ayudará puesto que:

“... situar un acontecimiento en su contexto, incita a ver como éste modifica al contexto o como le da una luz diferente. Un pensamiento de este tipo se vuelve inseparable del pensamiento de lo complejo, pues no basta con inscribir todas las cosas y hechos en un “marco” u horizonte. Se trata de buscar siempre las relaciones e inter-retro-acciones entre todo fenómeno y su contexto, las relaciones recíprocas entre el todo y las partes: cómo una modificación local repercute sobre el todo y cómo una modificación del todo repercute sobre las partes. (Morin, 1999: 27[1]).

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 En sí, cada acción, pensamiento, idea o postura genera una acción y, por consiguiente, una reacción a lo que todas estamos viviendo y, es ahí, donde cada quien le da un sentido y propósito a lo que escuchamos, vemos, sabemos…

Como dice Slavoj Zizek (RT, 2020), “La propagación continua de la epidemia también ha desencadenado grandes epidemias de virus ideológicos que estaban latentes en nuestras sociedades: noticias falsas, teorías de conspiración paranoicas, explosiones de racismo.” Y, lo anterior, ha contribuido, paralelamente a la desesperanza, ansiedad, depresión, violencias y un sinfín de trastornos físicos y mentales que poco a poco se van apoderando de todas las personas, niñas, niños y adolescentes (NNA) incluidos. De igual manera, este autor nos comparte la otra cara de la moneda y, es ahí, donde quisiera que nos demos un chapuzón más largo y tratemos de disfrutarlo “… quizás otro virus ideológico, y mucho más beneficioso, se propagará y con suerte nos infectará: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global.” Esto no es un dejar de pensar que está pasando ni mucho menos, porque las emociones y las dudas vendrán, somos seres humanos y no podemos hacerlas a un lado, por el contrario, debemos reconocerlas y entender que no siempre podemos estar de optimistas y que cada persona lidiará con esta contingencia con cuántos recursos estén en sus manos y eso, te informo, que está bien.

 Hay personas que se la llevan más fácilmente leyendo, otras creando, otras durmiendo, otras ejercitándose, otras sumergiéndose a las apps, otras escribiendo, otras yendo a consulta en línea… Lo que esto nos está recordando es que somos diversas y en nuestra diversidad encontraremos las herramientas para hacer “algo” que nos llene y permita estar lo más saludables de acuerdo a nuestras posibilidades, todo a su tiempo.

Quisiera terminar la entrada del blog invitándote a revisar la historia y cuestionar, a ver más allá de las palabras y de lo que escuchamos; como bien ya sabemos esta no es nuestra primera pandemia y la historia nos pueda ayudar mucho con esto.

El VIH nos ha asechado desde hace más de 30 años que comenzamos a escuchar de él; un virus igual que no ve colores, ni preferencias, ni idiomas… Ataca de arriba abajo, de izquierda a derecha, pero nos ha enseñado mucho y, es aquí, donde hay luz y esperanza… Jesús Guillen (2020[1]) compartió que “Desde la primera vez que escuché la frase "distanciamiento social", me dio dolor de cabeza. Sabía que algo no estaba bien, pero las palabras seguían fluyendo río abajo.” ¿Qué no estaba bien? Nuestras autoridades nacionales e internacionales no dejaban de decir que nos distanciemos… Pero claro “Esa frase está comiendo el espíritu de la comunidad, haciéndonos dudar, temer y asustar.” ¿Qué debería hacer entonces? “En lugar de distanciamiento social, la frase "distanciamiento físico" es lo que deberíamos estar usando. Tenemos que repensar el concepto. Tenemos que permitir que la esperanza que surge de ese replanteamiento se profundice en nuestra mente consciente y subconsciente.”

 Como seres humanos siempre hemos sido sociales y debemos procurar el establecer y mantener la relación a través de todos los recursos posibles, ahora más que nunca; y, como siempre, les dejo con este recordatorio…

“What the world needs now is love, sweet love, no, not just for some but for everyone.” (Freeman Bacharach; 1965).

Por:

Mtro. Frederick A. Santana Núñez

Licenciado en psicología por la Universidad Marista de Mérida. Especialista en Docencia por la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Yucatán. Maestro en Consejería y Educación en Sexualidad y Especialista en Terapia de pareja con enfoque relacional por el Centro de Estudios Superiores en Sexualidad. Integrante del Consejo coordinador de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS). Asesor educativo, psicoterapeuta y terapeuta sexual individual, familiar y de parejas.