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 Ciclo escolar 2021 – 2022

Mtro. Frederick A. Santana Núñez, E.D.[1]

Iniciamos ya nuestro tan esperado curso 2021 – 2022 y más de 200,000 estudiantes comenzarán sus clases en el estado de Yucatán; las modalidades son inciertas y los cuestionamientos están a la orden del día: plataformas digitales, interacción en vivo, autogestionado, etc.; de igual manera lo son los comentarios y críticas: No sirve, no se aprende igual, debería ser más barato y un etcétera sin final aparente.

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Y más allá de hacer, o sumarle, más a las críticas, en el fondo quiero entender que detrás de toda gran molestia, siempre hay una gran tristeza (no puedo evitar que mi self psicoterapeuta salga) y que, si bien nos molesta o incomoda la situación, muy en el fondo nos entristecen las noticias desalentadoras y desesperanzadoras, que en esta “nueva normalidad” nos está siendo difícil acoplarnos, la falta de un abrazo, el no sentir comprensión e incluso sentirnos en soledad sin la visualización de un fin cercano… Y esto es justamente lo que es esta pandemia, una exaltación a esta soledad que ya veníamos sintiendo en un mundo egoísta, separatista, violento y que, en repetidas ocasiones, escucho “falto de valores” … Pero ¿qué estamos haciendo como familia, como colectiva para enaltecer valores como el respeto, el compromiso, la empatía, la solidaridad y el sentido de convivencia y comunidad?

Con la mayoría de respuestas que me topo, entre colegas y en el consultorio son basadas en el Yo, mi, me, conmigo; de nueva cuenta, desde el egotismo y la pérdida de un sentido de pertenencia, de un sentido de comunidad y/o colaboración; por ende, encontramos racismo, clasismo, violencias sociales, críticas al sistema y a las estructuras que la sostienen pero que no proponen una solución en colectivo.

Nos encontramos con noticias donde se exige un cambio pero a nivel individual o de burbuja social no hacemos cambio alguno; criticamos y criticamos en el ámbito virtual y lo que menos hacemos es dialogar, conversar y generar acuerdos entre las partes; no compartimos nuestros miedos, nuestras angustias, nuestras penas; ya no digo en psicoterapia, ni con las amistades ni con la pareja; nos hacemos uno en nuestro propio mundo y nos impide ver a la otredad; que no somos las únicas personas en sufrimiento, sino que cada persona tiene sus propias batallas/sombras que trabajar (emocionales, económicas, laborales, familiares, etc.) y, que si no somos capaces de mirar más allá de mi individualidad, los resultados seguirán siendo los de ahora o peores.

Nos encantaría que el inicio de clases sea diferente, con nuestro cuerpo docente esperándonos en la puerta, ver cómo quedó nuestro nuevo salón, escuchar a miss Chari diciendo sus palabras de inicio de curso pero nuestra realidad es otra y podemos verla como una total decepción y fracaso, desde la molestia y la crítica destructiva o bien, como una oportunidad para continuar con nuestras actividades, agradecer la oportunidad de volver a ver a nuestras amistades y familiares con salud y esforzándose para sacar adelante este curso escolar y saber que esto no es para siempre; que la paciencia tiene sus recompensas.

Las crisis vienen a mostrarnos mucho de lo que somos y de lo que hemos hecho y, también, proyectar el cómo queremos resurgir, el caos es parte del orden y, si logramos verlo de esa manera, podremos sobrellevar esta y las demás crisis que estarán por venir ¿Qué no es fácil? Por supuesto que no, es un trabajo diario, pero reconocer que contamos con alguien o varias personas, es un buen comienzo para no sentirme sola(o)…

Quiero despedir el texto con el coro de una canción que nos invita justamente a eso, a mirar a la vida como un proceso en donde somos y estamos hoy, pero mañana no sabemos…

Porque en un mundo que va a la velocidad del rayo, aguanto el vuelo más si me agarro de tu mano, acompáñame hasta donde pueda llegar… En este mundo que va como la luz del pensamiento el mérito está en no quedarme en el intento y aunque no lo quiera ¿qué duda cabe ya? Este mundo va… “Este mundo va”, Miguel Bosé.

¿Por qué no hacer que el momento por el que estamos atravesando sea más amoroso y sano para mí y quienes me rodean? ¿Por qué en vez de criticar no me acerco preguntando y pidiendo respuestas, con respeto y empatía? Permítete asombrarte de tus respuestas.

 

 

[1] Psólogo por la Universidad Marista de Mérida. Especialista en Docencia por la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Yucatán. Maestro en Consejería y Educación en Sexualidad y Terapeuta de parejas por el Centro de Estudios Superiores en Sexualidad, Especialista en trabajo con familias y enfemedad. Integrante del Consejo coordinador de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS).